
EL HOMBRE DE LA ESTRELLA NEGRA
8 de octubre de 2026 ![]()
“They’re a BRICS nation, Spain. Do you know what a BRICS nation is? You’ll figure it out”. Donald Trump.
David Alandete forma parte de los pocos periodistas que mantienen un perfil profesional medio alto en un país donde el deterioro del oficio, que ya es general en todo el mundo, alcanza cotas estratosféricas. El periodismo es asunto decimonónico que tuvo su tiempo. Oscilante, mejor o peor como todo en la vida, dependiente de lugares y personas, pero al que casi aniquiló el siglo XX. La radio, la televisión, las guerras en las que jugó un papel clave como órgano de propaganda, industrializando el engaño con consecuencias letales, los totalitarismos, que recurrieron a él como lluvia negra de mayo, dan cuenta en parte de lo que digo. Y una “democracia” que se ha organizado en torno a la puesta en práctica de las más sutiles estratagemas de manipulación psicológica masiva.
No hay fenómeno natural o social donde el periodismo no ponga hoy su concurso y no quede convenientemente degradado o distorsionado. Pocas profesiones están haciendo más daño a la ciudadanía que esta, más aun con las prótesis electrónicas audiovisuales cada día más desarrolladas e invasivas de las que hace un uso contundente. Aclaro que no considero a los políticos, que se sirven sistemáticamente del periodismo para hacerse presentes entre nosotros, como una profesión sino como una “casta”. Por lo demás de carácter delincuencial, con muy escasas excepciones. Como decía la canción de Karina: “no somos ni Romeo, ni Julieta, ni vivimos en la Italia medieval…” Lo mismo en política: esto poco o nada tiene que ver con Atenas.
Quizá sean los profesores, los “maestros”, cuyas hazañas canta la pluma del indescriptible Muñoz Molina, intelectual orgánico donde los haya, a los que con justicia considera los representantes más fieles del socialismo, para él “bueno e inmaculado”, la profesión que más compite con la de periodista para el premio mayor a la infamia. Todo esto en una sociedad como la nuestra, similar a las de nuestro entorno en casi todo porque a todas imita. Quizá porque la suframos más de cerca la consideremos la peor. No mentaremos la influencia del periodismo sobre la literatura, la nausea se volvería incontrolable.

Este libro editado por La Esfera de los Libros, con el significativo y algo escorado título: Objetivo venganza, gira en torno a un tema tabú en nuestro país: Donald Trump. Preciso un poco más, Donald Trump tratado con un mínimo de respeto al lector y no desde la mirada sesgada del activismo embrutecedor, con la que es percibido desde que surgió en el 2015 en los medios de comunicación españoles. Entre los que incluiré la gris y ponzoñosa “academia”, siempre con excepciones que las hay. La muy avanzada fusión de activismo, periodismo, artes y academia es parte del nuevo orden de las cosas. Orden pre totalitario sumido por lo demás en una profunda descomposición, síntoma del IV Reich que está emergiendo en la UE y del que formamos parte activa.
La edición es manifiestamente mejorable aunque no sea mala. El libro contiene muy pocas erratas, lo cual es loable, pero carece de dos cosas que habrían indicado un mayor respeto por el público lector: un índice de nombres y unas cuantas fotografías en blanco y negro. Trump y la política norteamericana es otro de los muchos agujeros culturales que sufre el lector celtibérico, cada día mas similar a un vegetal fuertemente adoctrinado (por estar más hispanizado que nunca) y haber introducido estos recursos hubiera facilitado la lectura y quizá abierto la curiosidad a leer más sobre el asunto.
David Alandete es un personaje polémico y políticamente incómodo en el actual contexto político español, fuertemente “polarizado” como se dice ahora. Ha llegado a ser calificado desde el gobierno como “traidor” por hacer una “pregunta incorrecta” al 47 Presidente de los Estados Unidos. Corresponsal en la Casa Blanca para el diario ABC, Cope y Telemadrid ocupó el cargo de director adjunto en El País entre 2014 y 2018 y trabajó como corresponsal para Oriente Próximo y Estados Unidos. Es licenciado en comunicación audiovisual y ha sido galardonado con el Premio Nacional de Final de Carrera. En 2018 fue reconocido con el Premio Eisenhower a la libertad de expresión por sus investigaciones sobre la influencia rusa en Cataluña. Fruto de este trabajo de investigación es el libro La trama rusa (La Esfera de los Libros, 2024) En 2025 recibió el premio al mejor corresponsal español del Club Internacional de Prensa por la cobertura realizada desde Washington del proceso, operado tras la presidencia de Joe Biden, de acceso de Donald Trump a su segundo mandato. Es también autor de Fake news: la nueva arma de destrucción masiva (Deusto, 2019)

Está claro que no es un activista sino un profesional de la vieja escuela que busca entender las realidades y ser fiel a los hechos en su trabajo de comunicación al público. No servir a una narrativa predeterminada y rígida como exigen las costumbres “progresistas”. Una rara avis. No es el caso de David Alandete, que no pretende ser otra cosa que un buen profesional del periodismo y que en muchas, si no en todas las ocasiones, lo consigue.
El libro está estructurado en cuatro partes y cincuenta capítulos y es desigual. Se inicia con una síntesis de más o menos cien páginas que recoge las vicisitudes que precedieron a la segunda llegada al poder de Donald Trump (47). Esta parte es magistral, tanto por la buena exposición literaria, trepidante en varios momentos, como por la selección de los acontecimientos más significativos. Alandete conoce los entresijos de la política norteamericana y muestra rigor cuando habla. Desde la salida de Trump de la base aérea de Andrews (Maryland), a comienzos de 2021, hasta la noche electoral en la universidad Howard de Washington que se saldó con un triunfo resonante permitiendo su segundo acceso a la Presidencia en 2024.
El resto del libro, las tres cuartas partes, abarca estos primeros dos años de gobierno de “the donald”, como es llamado cariñosamente por los suyos, y a mi juicio es más flojo. La abundancia de situaciones, hechos y personajes habrían hecho necesarias seguramente cien páginas más para mantener la intensidad y el buen hacer narrativo de la primera parte. En este largo tramo se habla de Zelensky, un cateto de cuidado, y su primera e infortunada visita a la Casa Blanca. De Melania, la bella y enigmática esposa del rey, a años luz de distancia de la mujer de Obama a quien ha tratado de imitar la sin par Begoña. Se nos cuentan historias interesantes sobre la residencia de Mar-a-Lago y se nos expone con cierto detenimiento uno de los atentados contra su vida. También su gestión del conflicto con Venezuela (una de las partes más flojas del libro, por cierto). Decisivo por lo demás, como vemos en la actualidad, para el triunfo geopolítico de su país. Son demasiados temas: Elon Musk, el sabio en la sombra; Israel y el conflicto con Irán, dónde una Europa insolidaria se juega las pestañas; la nueva política espacial, un asunto rompedor que pronto revelara una trascendencia decisiva para la Humanidad; el asunto capital de los aranceles, que ha acabado funcionando a pesar del intento de la prensa por condenar estas medidas como demenciales.
Como hay demasiado poco espacio de exposición se acaba inevitablemente atrapado en el bucle de la actualidad: titulares y generalidades muy básicas, perdiéndose de vista la imagen general, la Trama… Trump ha dado un giro de 180 grados a la política de su país para frenar la decadencia y restaurar patrones básicos de civilización que comenzaron a erosionarse a finales de los años 50. Aquí en esta parte del libro se escora en varios momentos hacia el conformismo propio de la profesión periodística. Lo que llamamos “pensamiento de grupo”, vinculado al gremialismo y al poder de las grandes corporaciones en las que se integran la mayor parte de los medios. A pesar de todo esto el grado de independencia de Alandete es alto, encajando con éxito los ataques sufridos por el gobierno de Pedro Sánchez. Este último, fiel empleado de Pekín, incapaz de tolerar disidencia alguna y propenso a cancelar a cualquiera que se oponga a la linea general, la suya. Todo esto honra a David.

Comprender a Trump y en general a cualquier dirigente de una gran potencia exige cada v,z más esfuerzo a los españoles. La deformación educativa de sus élites, generada en las ultimas décadas; su autocomplacencia de siglos, su ignorancia y su venalidad, muy mediterráneas, convierte a la mayor parte de los miembros de las clases letradas de nuestro país, no sólo al pueblo que bastante tiene con sobrevivir en entornos casa de vez más opresivos, hoy diríamos “tóxicos”, en un colectivo de bobos sin parangón. Propensos en general a servir los intereses más mezquinos y carecer de sentido del ridículo y del más mínimo patriotismo. Ahí están, como botón de muestra, su clase política y sus artistas. Mera punta del iceberg.
No voy a dejar de hablar de un tema, que para muchos resultará chocante o inadecuado, la carta astrológica de Donald Trump. Sólo algunas pinceladas. El título mismo de esta reseña, quizá demasiado extensa conociendo los nuevos hábitos de lectura del español medio, está relacionado con este asunto. Recordaros, queridos lectores, que el periódico más judeófobo de España en la actualidad continúa proponiendo como virtud no publicar horóscopos. Al papa, la entidad bípeda que conozco más similar a una IA (Isis / Apofis), tampoco le gustan.
Sobre el Medio Cielo de su carta, y de manera exacta, nos encontramos la estrella variable Algol, situada en la constelación de Perseo. Justamente en la cabeza de la Medusa. Algol es la estrella diabólica por excelencia. Su propio nombre así lo indica: Al Ghoul. La Medusa, como mirada petrificante, es una metáfora de la dominación de las mentes: ¿la prensa? Pocos la han atado más corto que este Presidente, acusado por todo tipo de turiferarios periodísticos y académicos, de los políticos poco se puede esperar, de creador de bulos y «fakenews». Otro palabro asqueroso, como «resiliencia».
Trump es un Géminis con ascendente Leo. Su Sol convive cerca de Urano y tiene a Marte en su ascendente. Destacar un trígono a Júpiter y Quirón. También hace Saturno un trígono en la casa XII a su Luna, situada en Sagitario. Cuando nació tenía lugar un eclipse total de este astro, curioso.Y no os contaré nada más sobre este asunto que en modo alguno domino.
El Cosmos está con Trump, que significa “triunfo” en los naipes, y eso le otorgará la victoria en sus proyectos. Como pronto paladearán amarga y abiertamente sus enemigos. Tiene también un Plutón favorable en Leo y Mercurio y Saturno en Cáncer.
“La posibilidad de que Hitler lograra sus objetivos hubiera disminuido si la gente hubiera estado armada.” Donald Trump.
Un libro entretenido y riguroso de recomendable lectura.
