
LAS HOJAS DEL PARAISO
27 de abril de 2026 ![]()
Frank G. Rubio
La lluvia es triste porque nos recuerda cuando fuimos peces. RGS.
La editorial Casimiro (“casimiroa edulis”) ha publicado varios libros relacionados con John Ruskin (1819-1900), una de las figuras más destacadas de la crítica de arte británica del siglo XIX. El último, La obra de William Turner, se publicó en 2024. En esta modesta recensión, un breve comentario descriptivo, nos ocuparemos de los dos primeros: La naturaleza del gótico (2019) y el escrito biográfico: John Ruskin (2020) de Ramón Gómez de la Serna (1888-1963) Queda tambien fuer de las consideraciones de esta reseña el texto de ruskin, también publicado por Casimiro, Imitación y verdad (2014)

Entre 1851 y 1853 será publicada en tres volúmenes la obra de Ruskin The Stones of Venice, un tratado sobre arte y arquitectura venecianas. En este libro peculiar y muy personal, dónde el autor manejó con habilidad sobresaliente las recién descubiertas técnicas fotográficas, se pasa revista a los periodos bizantino, gótico y renacentista de la arquitectura de esta ciudad-estado. Surgió Venecia en el siglo V de nuestra era, bajo la égida del Imperio Romano de Oriente de la cual acabaría emancipándose. Bueno es saber que Bizancio no es sólo algo relacionado con Moscú o Constantinopla / Estambul sino también un archipiélago de belleza mediterránea. Consolidada políticamente con el tiempo por una de las repúblicas más fascinantes, y a la vez oscuras, que hayan existido tras la Roma que precedió a los Césares.
La obra, de gran extensión, conoció una temprana traducción a nuestra lengua de la escritora Carmen de Burgos (1867-1932) a principios del siglo XX. “Colombine”, el seudónimo de Carmen de Burgos, fue amante de Ramón Gómez de la Serna que prologó esta traducción. De esta mujer liberada, inteligente, intempestiva y simpática, bastante diferente de las actuales feministas, aprendió el maestro de las “greguerías” muchas cosas sobre el autor victoriano. A quien nuestro madrileño considera un alma pictórica y plástica más que religiosa.
Ruskin publica en 1849 The Seven Lamps of Architecture donde expone lo que entiende como requisitos de la buena práctica de este arte. Asunto que desarrollaría en profundidad con Las piedras de Venecia (F. Sempere y Cía. Valencia,1913)
Sacrificio, verdad, poder, belleza, vida, memoria y obediencia.
La publicación no podía ser más oportuna debido al auge del movimiento neo gótico, Gothic Revival, que conoció por entonces en las Islas Británicas (y no sólo allí) uno de sus epicentros. Ese movimiento, que confrontaba el estilo neoclásico, había tenido su inicios en la segunda mitad del siglo XVII pero alcanzó gran intensidad en el siglo XIX. Allí coincidió con un interés religioso en el credo de Roma y una renovada atracción por las tradiciones del anglo-catolicismo… enfrentado a las sectas cristianas no conformistas, muy abundantes también por aquella época.
Estética, fe religiosa y política andaban unidas. La oposición al capitalismo manchesteriano y a la máquina, junto con la defensa de los antiguos gremios asentados en el mundo medieval europeo, conocieron entonces un intenso desarrollo. Se manifestaban ya con claridad lo que denominó Daniel Bell (1919-2011) “las contradicciones culturales del capitalismo”.

La naturaleza del gótico un capítulo situado en el segundo volumen de Las piedras de Venecia contiene una introducción de William Morris (1834-1896). Ruskin inspiró numerosas ideas de Morris: sobre la deshumanización del arte, la necesidad de proteger el patrimonio arquitectónico y la defensa de un modo de vida comunitario de corte socialista inspirado en gran medida en las comunidades de artesanos medievales. Una celosa ansia de resurrecciones y de implantaciones nuevas y eficaces le acompaña.
Como recalca en su opúsculo Gómez de la Serna, obra escrita durante su estancia en Buenos Aires tras abandonar España en 1936, para mejor poder sobrevivir aunque ello implicara perderse uno de los mejores momentos de nuestra Historia. De esa parte que se desarrolla en el polvoriento o barroso, según la estación, patio del recreo y que enfrenta bandos fortuitos que los niños conforman unos contra otros cuando no llueve y se hace posible desperdigarse… Don Ramón desarrolló allá abajo, sintonizando su vida interior con la luminosidad de la Cruz del Sur, siempre con sabor a mate, una intensa actividad literaria. Muestra de ello es este texto sobre que pone a nuestra disposición Casimiro que vio la luz como prólogo a una selección de escritos de Ruskin realizada por nuestro quizá mejor “vanguardista” para la editorial Poseidón.
El alma de Ruskin según Ra-Amón, como hemos señalado, era pictórica y plástica, más que religiosa y en gran medida se había configurado con motivos de paisaje y viajes en diligencia. Escucha las distancias y tiene una idea del tiempo y de la vida en la que todo encaja. Pronto aprenderá a su pesar, en el mundo de lo domestico y lo romántico, que las pantomimas de los prerrafaelitas ocurrían al otro lado de la vida. No todo fue trigo limpio en su relación con las mujeres. Y aquí no quiero profundizar, Gómez de la Serna sí lo hace.
Siempre buscó preservar más que restaurar, percibía en los esfuerzos de lo último una ignorante, por entonces aún no se atribuían las cosas a “lo inconsciente”, voluntad vesánica de devastación. Sus ideas políticas y sociales destinadas al fracaso, peor aún a su plasmación distópica en ciernes en la UE, proponen una utopía arcádica y patriarcal. Abandonará la universidad de Oxford cuando en ella se abrió un taller de vivisección.
Siempre buscó las bagatelas a las que adora y justifica.
El gótico no nació de la semejanza con la naturaleza se dirigió hacia ella. La aceptación de la imperfección y el deseo de cambio fueron en parte sus motores. En este periodo de la Historia humana se produjo la emancipación del artesano. Y es que al amor al orden no es lo mismo que el amor al arte.
“La mano del hombre ha creado montañas de pigmeos
y tumbas de gigantes.
La mano de la naturaleza ha creado los altos pináculos
de las montañas
pero no ha `pensado en las tumbas.”

