
LOS FLAMENCOS DEL CARMEN
20 de julio de 2026 ![]()
JOAQUÍN ALBAICÍN
Me emociona ver salir de su templo a la Virgen del Carmen de Fuente de Cantos, con la alcaldesa y senadora Carmen Pagador y ese padre Apolo cuyo nombre evoca de una tacada las catacumbas de Quo Vadis, el Olimpo heleno y la conquista del espacio. Encarna este rito la devoción de la gente sencilla, esos Cristos y Vírgenes a los que el pueblo, en tiempos de sequía y bajo el fuego implacable del cielo, sacaba en andas y paseaba por las calles para pedir la lluvia y la renovación de la tierra y de la vida. El flamenco nos renueva también las burbujas de la sangre, y quizá por eso la Noche de Arte Flamenco de Fuente de Cantos coincide desde la edición pasada -la de este año ha sido ya la novena- con esta procesión del Carmen, de la que es colofón y a la que sirve, pues, en cierto modo de homenaje a la Madre del Cielo.
No deja de tener su sentido esta vinculación de ambas celebraciones, pues el lamento del cantaor es en su más sincera dolencia un anhelo de inmortalidad, expresión del sueño de dejar atrás la prisión de las contingencias mundanas y un afán, pues, de ascender hacia lo Alto con mayúscula a bordo del carro de fuego de Elías, el profeta bajo cuya advocación fue fundada la Orden del Carmelo.
Presenta el festival en la Plaza de la Aurora, de inmaculado blanco y en vísperas de luna musulmana Paco Suárez, compositor y director de orquesta, artista ilustre nacido en este pueblo del que asimismo fue oriundo Francisco de Zurbarán. Y el número de salida por martinete de los cantaores -con Alejandro Vega echándose en la despedida el pañuelo al hombro como Elías dejó caer desde el carro de fuego su manto hasta las manos de Eliseo- nos avisa ya de que la cúspide del Monte Carmelo va a ser rozada en varios pasajes a lo largo de la noche.
Tres de los artistas anunciados debutan hoy en el cartel de este festival: Tente Saavedra, Remedios Suero y José María Cachaba. Y todos forman parte del reparto del musical Extremadura gitana de Salomé Pavón, que ha pasado hace poco con éxito por el Gran Teatro de Cáceres y el López de Ayala de Badajoz, aunque a cada cual esperan sus propios compromisos. Salomé estará pronto en Madrid y en Chiclana, Alejandro Vega en Santiago de Compostela, Jerónimo Maya se embarca en breve para varias citas en México y Cachaba, sencillamente, no para.
¿Esos roces de la cima del Carmelo? Por ejemplo, el elegantísimo bolero por tangos de Cachaba con las punzadas del saxo de Pakito Suárez Aspirina, la ensoñadora y ensoñada guitarra de Jerónimo, el feeling al cajón de Josué Suárez y esa viola de Rosa Escobar que nos suena siempre a jazz gitano parisino. Y es que el ala instrumental del cartel jugó un papel tan rotundo como inolvidable en la desenvoltura de la noche, pues guitarra, percusión, saxo, viola y teclados ofrecieron un tan cabalísimo como difícilmente mejorable compendio de la riqueza y complejidad melódicas y rítmicas buriladas por un arte flamenco de enjoyada factura que, de Ravi Shankar a John Coltrane, pasando -claro- por Caracol y Camarón, considerarían suyo.
La garganta herida de Salomé Pavón, alma y fundadora de la velada, suena por alegrías, soleá por bulerías, zambra, tangos y fandangos, muy redonda y encastada en la zambra de maternas evocaciones y con enorme sabor y enduendados matices por esos tangos con aromas a su tía Pastora y grabados en su día con Niño Josele y de la mano de Javier Limón, plantando además en la soleá por bulerías la muleta a modo de manto de Elías -otra vez, sí, Elías- con una intención única que hubiese firmado Curro cualquier Domingo de Resurrección en Sevilla. Daniel Castro, desde hace poco en la calle su primer disco, esculpe con peso dos letras por soleá de verdadera categoría, como lo ha sido su salida por martinete, aportando así lo suyo a la altura elísea de la noche. ¡Y esa gitanería natural y a raudales del cante de Remedios Suero, de la misma cepa que la de la otra Remedios!
Tente, dotado de ese carisma natural de crooner a lo Dean Martin, se lució en su personalísima versión de La llorona inmortalizada por, entre otras voces, la de Chavela Vargas. Nuria Clavería sacó con en verdad estelar brillo, echando chispas, la suya en el fin de fiesta. ¡Y Alejandro Vega con esos tangos, pastueños como el toro del Marqués ideal para la faena grande de Rafael! ¿Qué decir de Jerónimo, de sus tremendas entradas por tangos hindúes para Daniel Castro y por soleá por bulerías para Salomé?
Y al pie del cañón, los fieles, que en Fuente de Cantos nunca faltan: Manolo y Mati Cotano, Jenaro González, Mari Rey y su hija Zaida, Manolo González Tornos, Luisa Durán, Juan López Fabra, Rosa Ortega, Carlota Sabán, Isabel Pizarro… tantos de ellos vinculados a la Peña Flamenca Paco Zambrano, entrañable amigo vivo y coleando en nuestra memoria. Una noche me lo dijo Sabicas en sueños: “Algún día te darás cuenta, hijo, de que lo más bonito del mundo es un recuerdo”… Y tenía razón. ¡Así es!

