
QUERIDO RICARDO PACHÓN
20 de agosto de 2026 ![]()
JOAQUÍN ALBAICÍN
El día de ayer nos despertó con la noticia de la partida de Juan Tamariz, el hombre que sacara una baraja de la oreja del poeta Ferrán Garrido, y de Delfín de Los Amaya, rumbero emblemático donde los hubiera… y hoy con la tuya. La verdad es que me siento cansado, Ricardo, de escribir sobre mis amigos muertos, y que me perdonen los vivos, sobre quienes también lo hago, y ello a pesar de saber que, modestia aparte, se me da mejor que bien. Pero os lo debo, ¿no? Hoy es, pues, un día para saborear una copita de La Hormiga, el aguardiente favorito de Camarón y tuyo, con el que tomamos el aperitivo en tu casa una de las penúltimas veces que nos vimos. Por esos días me presentaste también a un gran amigo tuyo, hijo de Rayito, torero de cartel en la Edad de Plata que fue durante un tiempo apoderado de mi padre. El otro día me hablabas por teléfono sobre los Smash y acerca de tu artículo para el próximo número de Cultural Flamenca Extremeña, que ya leerás en el Cielo, o si no lo lees ya te lo llevaré yo lo más tarde posible. No me esperes ni me llames, que ya apareceré.
Han sido muchos años de amistad y también de complicidad en bastantes asuntos, como el de quienes te designaron director de la Agencia Andaluza de Nosequé pensando que por tu edad ibas a ser un peón manejable y, cuando se coscaron de que no, pues empezaron las zancadillas. Eso, sin contar a quienes hubiesen querido ser los elegidos… Era de esperar. Inevitable que me venga a la memoria aquella mañana en los apartamentos de la Plaza de España de Madrid, donde me presentaste a Raimundo y a Rafaelillo, a quienes luego llevé al estudio de Alberto García-Álix a que les echase unas fotos que al cabo han devenido históricas. Muchas risas, muchas cosas y, sobre todo, las cosas de las cosas, que decía Rafael de Paula. Entre las cosas de las cosas, pues la mayoría de los discos de más impacto de Camarón, los de Lole y Manuel, los de Pata Negra, los Montoya, Veneno, La Macanita, Tomasito, Riqueni o Diego Carrasco, la serie televisiva El Ángel… Aparte de acompañar accidentalmente a Pastora a la guitarra en una fiesta, viviste las noches de Juan Talega y Diego del Gastor y de María Silver La Marrurra en la base de Morón y estabas ya en el flamenco y en sus momentos cruciales allá por 1961 ó 1962, cuando en calidad de técnico de sonido viajaste a Londres con mi madre con motivo de su actuación en la BBC.
Como a nosotros, te encantaba Extremadura. Por eso venías a Fregenal por la Virgen de los Remedios, y estuviste en el tendido en el festival en que Camarón le cantó a Curro, y presentaste en Badajoz hace nada el cómic de Raulowsky, cuyos pinceles por cierto -las cosas de las cosas- ilustran ese artículo póstumo tuyo. ¡Al final, era también de esperar, nos queda pendiente ese documental sobre los tangos que desde hacía tanto alimentabas en mente, incluyendo junto a Granada, Madrid, Badajoz y Triana a los tangueiros de Portugal! Pero… ¡no demos ideas a quienes no te las quisieron financiar en vida!
Has sido leyenda en un tiempo que se prolongará mucho más allá de nuestra vida física, quizá más allá incluso de la de las hormigas que dan nombre al anís de nuestro deleite. Que hiciste, en fin, las cosas muy bien y eso es lo que importa. Lo dicho: no me llames, que ya apareceré yo por mi cuenta. Te quiero, Ricardo. ¡Y hasta pronto!
