LO QUE NO SE VE

LO QUE NO SE VE

29 de marzo de 2026 1 Por Ángulo_muerto
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Alba Hidalgo Alguacil.

Barrio, con su obra Lo que no se vé: contenido de la obra de arte, explora cómo la percepción de la realidad influye en la manera en que concebimos la vida y cómo esta concepción se refleja en el arte. En la cultura occidental, la separación entre arte y vida se hace especialmente evidente en los momentos de transición entre épocas, cuando lo nuevo convive con lo antiguo. El autor establece una evolución clara en los fundamentos que sustentan el arte a lo largo de la historia, analiza los procesos de la imagen y desarrolla los criterios y parámetros que determinan la representación de la obra artística. Barrio señala la influencia de la filosofía de Platón desde la Antigüedad hasta el Renacimiento, donde predominaba la influencia del imaginario de la imagen-copia, y cómo, con el surgimiento del modernismo, el arte empieza a generar nuevas imágenes adoptando la función de imagen-simulacro, mediante las cuales el artista pretende captar la esencia de la realidad más allá de su apariencia. A partir del siglo XVII, se produce una descentralización perceptiva que permite la coexistencia de múltiples puntos de vista sobre una misma realidad y que se refleja en la creación artística, dando lugar a obras que ya no muestran un único punto de vista, sino diversas capas de interpretación. En la modernidad, se vislumbra la adquisición conceptual de una nueva dualidad en el arte: la obra aspira a ser presencia y lenguaje simultáneamente. No solo existe, sino que transmite ideas, generando una ambigüedad compleja. La creación artística se entiende así como un proceso continuo de construcción y deconstrucción de la realidad, representada según la perspectiva fragmentada de cada época o movimiento artístico. Con el modernismo, el arte abandona la mera imitación de la realidad para acogerse al estudio de una nueva forma de representación de relaciones dinámicas entre forma y espacio, luz y tiempo. Surge una nueva concepción del tiempo: el tiempo como creación. La imagen adopta una nueva funcionalidad: la imagen-cristal, que no solo representa la realidad, sino que también funciona como memoria. Se construye a partir de percepciones cambiantes y recuerdos, manteniendo siempre un vacío interno que la convierte en un reflejo múltiple de sí misma, funcionando también como imagen-espejo. Barrio realiza además un análisis profundo de obras de artistas reconocidos, como Velázquez o Vermeer, guiando al lector a través de ellas y desvelando detalles ocultos que ilustran los conceptos perceptivos que desarrolla a lo largo del ensay, además de citar y fundamentarse en un gran número de autores y filósofos. En resumen, Lo que no se ve no solo ofrece un análisis profundo de la creación artística, sino que también nos invita a mirar con nuevos ojos. Es un libro que enriquece tanto la mente como la sensibilidad, y este ensayo logra trasladar esa riqueza al lector, conectando historia, filosofía y percepción artística de manera clara, concisa y estimulante.