
CAMBIO DE RUMBO: VENEZUELA
5 de enero de 2026 ![]()
Frank G. Rubio
En la Segunda Guerra Fría, existe una enorme interpenetración social y económica. Los chinos tienen múltiples maneras de descubrir información sobre nuestra sociedad y economía, de acceso relativamente abierto. Y no solo estando aquí, aunque ciertamente están aquí en cantidades mucho mayores que los soviéticos, sino también electrónicamente. Así que creo que antes de asumir que la Segunda Guerra Fría será similar a la Primera en cuanto a duración, no creo que eso esté garantizado. Tampoco está garantizado que ganemos, porque, por supuesto, ganamos la Primera Guerra Fría. No deberíamos dar por sentado que ganaremos la Segunda Guerra Fría.
Niall Ferguson.
Los Estados Unidos han iniciado un cambio de rumbo en el plano internacional que por fuerza ha de ser vivido como fuertemente desestabilizador por la trama de intereses compartidos que se congrega en torno a esa quimera “consensuada”, y tan frecuentemente invocada, que conocemos como “legalidad internacional”. Consensuada por determinados miembros de las elites económicas y políticas de nuestro planeta y muy escasamente consolidada por el consentimiento explicito y consciente, la democracia va bastante de esto, de aquellos a los que afecta: la población de las diversas naciones terráqueas. La ONU es el inverso del UNO.
Aquí no vamos a extendernos pero vamos a exponer las cuestiones más básicas de un despliegue de situaciones y futuribles, centradas en un evento muy concreto y en desarrollo, que van a acompañarnos posiblemente durante la próxima década. Todo ello de manera muy esquemática y con un alto contenido especulativo. Lo haremos, tomando como objeto básico la intervención militar en la pequeña Venecia que ha tenido lugar hace unas horas y comenzó a manifestarse como un marcado asalto del Mar a la Tierra hace varias semanas. La fecha: 3 de enero de 2026. El 3 de enero de 1990 se entregaba a los norteamericanos en Panamá Manuel Noriega. En la legación vaticana, casualmente.
“El sistema internacional se enfrenta a una profunda crisis moral y estratégica. Durante décadas, el principio de la soberanía estatal —concebido originalmente para proteger a las naciones de la dominación externa— se ha distorsionado sistemáticamente, convirtiéndose en un escudo para regímenes criminales, estados fallidos y gobernantes autoritarios, que brutalizan a sus propias poblaciones mientras exportan inestabilidad mucho más allá de sus fronteras. Cuando se invoca la soberanía para defender la tiranía, deja de ser un pilar del orden internacional y se convierte en cómplice del caos.

Seamos claros. Un régimen que destruye su economía, aterroriza a sus ciudadanos, fomenta la migración masiva, trafica con narcóticos y desestabiliza a los países vecinos pierde su legitimidad.
La Venezuela de Nicolás Maduro no era una democracia soberana; era un narcoestado en colapso. Ocultar un régimen así tras un formalismo legal no demuestra ningún respeto por el derecho internacional. Más bien, es una abdicación moral. Por esta razón, apoyo el liderazgo decisivo de Estados Unidos, incluyendo acciones firmes contra el régimen venezolano y el arresto y juicio de de Nicolás Maduro en los Estados Unidos por crímenes cometidos contra su pueblo y la región en general. Exigir responsabilidades no es una forma de agresión. Es disuasión.”
Hasta aquí una traducción del artículo de Ahmed Charay, editor de “The Jerusalem Strategic Tribune”, publicado en “The National Interest” el 3 de enero de 2026. El título no puede ser más significativo: Peace Through Strength in Venezuela—and the World.(“Paz a través de la fuerza en Venezuela y en el mundo”)
“La acción de extracción de Nicolás Maduro y su esposa, para ser trasladados a los Estados Unidos y afrontar en Nueva York, el Nueva York de Mamdani, donde las fuerzas subversivas “islamocomunistas” han iniciado sus previsibles y crudas acciones de “agitprop”, un juicio por sus criminales acciones y omisiones, ha cosechado un contundente éxito. Nos iremos enterando con el tiempo de los detalles; se comenta por radio macuto que ha sido necesario asaltar una fortaleza y neutralizar a numerosos efectivos cubanos. Aguardemos las noticias. Como señala un lúcido miembro de la red social X, José Cuello B., en un tuit, respondiendo a las previsibles reacciones de indignación procedentes de distintas fuentes políticas e ideológicas:
Rusia y China controlaban Venezuela, pero me hablas de soberanía. Rusia y China controlaban el petróleo, pero ahora te preocupa el petróleo. Maduro se robó las elecciones, pero hablas de respeto y diálogo. No es preocupación por Venezuela: es nostalgia por la dictadura.
No se puede exponer con más claridad el componente geopolítico de la operación, respondiendo con eficacia a las memeces propagandísticas de los amorales representantes del aparato “islamocomunista” de desinformación inserto en los engranajes de los medios de prensa hegemónicos occidentales. Confrontar por ejemplo al nauseabundo Jordi Évole, que en el pasado promocionó al putrefacto Maduro en un programa de televisión en la gama de alta audiencia. Para este insensato adorador del papa Francisco todo esto sólo tiene que ver con el petróleo.
Por su parte Enrique Krauze, prestigioso historiador mejicano, llamaba la atención en otro tuit sobre la impostada oleada propagandística de indignación interesada que ha inundado los medios. Más aun en nuestro país, donde gobierna una coalición socialcomunista claramente alineada con los intereses chinos y con el moribundo régimen chavista:
La “indignación unilateral” es despreciable. Bienvenida mientras los dictadores sean “de derecha”, pero si son “progresistas” no importan sus crímenes. Esa izquierda no ha cambiado nada: es la misma que rendía culto a Stalin.
¿Cuáles serán los desarrollos posteriores a esta operación concreta de extracción? No resulta difícil imaginarlos. Los Estados Unidos no van a repetir los errores cometidos en Irak pero tampoco van a permitir la supervivencia del chavismo. Lo óptimo habría sido que los militares venezolanos se hubieran levantado contra sus mandos, no debemos desestimar para nada esta posibilidad en las próximas semanas o días, e iniciar un proceso constituyente acompañado de una intensa descomunistización. Se hará, no me cabe duda, porque esta acción concreta, como la restricción a las operaciones chinas en Panamá, constituye una manifestación clara de la voluntad de restablecer, actualizándola, la Doctrina Monroe y asegurar la seguridad en el “hemisferio occidental” frente a amenazas exteriores. La erradicación de los regímenes izquierdistas sudamericanos, vectores de la presencia del eje ruso-chino, será parte de un desarrollo paulatino. Colombia, Cuba, Nicaragua, Brasil y Méjico experimentarán graves convulsiones a lo largo de los próximos meses. Putin fue avisado en Alaska, durante su encuentro con el presidente norteamericano, de que la superioridad militar de Washington podría ponerse en juego si fuera necesario.

Mientras tanto Irán va a salir, aunque no por las buenas, de esta configuración de la que ha sido un elemento decisivo. Fue con Jimmy Carter (1924-2024), el inspirador de Obama, con quien se hizo dejación del canal de Panamá y se entregó Irán a los ayatollah. El cambio de régimen de este gran país, como en el caso de Venezuela, está a la vuelta de la esquina. Europa, no digamos ya España, con una desafortunada participación en el mundo del blanqueo del narcotráfico desde los años 80, experimentarán también la onda de choque. Pero, como en Venezuela, es necesaria una reacción consistente y eficaz de los sectores sanos de la sociedad contra el crimen organizado, la corrupción política, la erosión de las instituciones democráticas y la agresión islamocomunista. Por lo demás todo ello claramente ligado. Para terminar ampliemos, traduciendo algunos párrafos más del articulo citado al comienzo, el conocimiento del contexto internacional y sus más inmediatas prioridades:
“Algunas voces en Occidente siguen argumentando que la moderación militar y la diplomacia incesante preservan la paz. La historia reciente demuestra lo contrario. De Caracas a Teherán, de Saná a Jartum, la pasividad ha consolidado regímenes autoritarios, fortalecido redes islamistas extremistas y prolongado el sufrimiento humano. El costo de la inacción ha superado repetidamente el costo de la resolución.

Estados Unidos dependió en gran medida de Europa para gestionar y estabilizar los estados frágiles en su periferia cercana y extendida. El resultado es evidente. Europa no solo fracasó en estabilizar estas regiones, sino también en identificar correctamente la naturaleza ideológica de las amenazas que surgían de ellas. Los islamistas políticos, las milicias extremistas y los movimientos inspirados por la Hermandad Musulmana a menudo fueron malinterpretados como actores políticos legítimos. En lugar de moderación, este error de cálculo produjo radicalización, decadencia institucional y líderes que desprecian abiertamente las democracias occidentales mientras explotan la vacilación occidental.
Como ha argumentado repetidamente el presidente Donald Trump, la paz no se logra con debilidad ni ilusiones, sino con fuerza. Esto no es un llamado al intervencionismo temerario, ni a la guerra perpetua. Es el reconocimiento de una verdad fundamental de las relaciones internacionales: la disuasión solo funciona cuando los adversarios creen que las consecuencias son reales, creíbles e inevitables.
El mundo ya no puede permitirse apaciguar a regímenes que hablan el lenguaje de la diplomacia mientras exportan terrorismo y subversión ideológica. El poder no utilizado ante la injusticia no es moderación. Es el abandono del liderazgo. El liderazgo global exige claridad moral y valentía estratégica. Requiere distinguir entre gobiernos y bandas, entre soberanía y criminalidad, entre paz y parálisis. Si la democracia, los derechos humanos y la seguridad internacional son realmente nuestros valores, entonces deben defenderse con contundencia.
Reclamamos un orden global basado en la disuasión, la responsabilidad y la dignidad humana.”
España está inserta en una Europa inoperante, cuando no directamente enfrentada a estos objetivos básicos de corrección de rumbo para el mantenimiento de una hoja de ruta civilizacional mínimamente adecuada, y ha escogido a China. Muy seguramente influida de modo soterrado no sólo por el izquierdismo sino por el catolicismo de Roma. El núcleo franco-alemán ha abierto el continente a la presencia de grandes masas humanas de baja inteligencia y escasa cultura, proclives al fanatismo religioso y político, generando una profunda inestabilidad interna. En Europa las fuerzas motivadas por objetivos tan delirantes como un Califato Universal son más fuertes que en otros lugares y reciben el apoyo de elementos socialcomunistas tele dirigidos en gran medida desde Pekín por mediación de sectores determinantes de las sociedades civiles occidentales a los que haremos bien considerar como traidores.
Esta difícil situación requiere de una reacción de los sectores conscientes y democráticos de las sociedades europeas. España es sin duda el eslabón más débil de Europa y la OTAN debe prestarle una atención especial. El IV Reich debe ser neutralizado desde sus comienzos.



Tenía razón Escohotado con eso de Los Enemigos del Comercio. Según Philip Kerr, EEUU vendía bolas de rodamiento para sus blindados a los nazis en plena IIGM, esto es como el squash ese, la devolución no se sabe de antemano por dónde vendrá, aunque se espera que no salga del recinto, jaja…
Mr. Chance