
TODO COMENZÓ COMO UN ECO
24 de julio de 2025 ![]()
Frank G. Rubio
Estamos viviendo en una gran novela de ciencia ficción. JG Ballard.
Mientras contemplamos alborozados vía TV las matanzas de Oriente Medio en un entorno de manipulación propagandística sin precedentes, la sustitución de Descartes (1596-1645) por Derrida (1930-2004) ha hecho estragos, y nos deleitamos con los eslabones de la cadena sin fin de escándalos de corrupción que están saliendo a la luz en nuestro desventurado país, algo mucho más silencioso y peligroso se va estableciendo entre nosotros como cotidianeidad. Algo más allá, incluso, de la propaganda al uso de los regímenes totalitarios que obviamente no se esfumaron en 1945, 1984 o 1989. Una cosa obvia para los avisados, en el sentido de la “cosa de Campbell-Carpenter” que muy bien podía caber en una lata de Warhol, pero negada frontalmente por la prensa, la academia y los usuarios de móviles en el metro… que ya son Legión. Algo que nos va hacer mejores a todos y más resilientes: la Inteligencia Artificial. Isis/Apofis para los iniciados.
Ese algo, que desde hace unos pocos años llena de fascinación a muchas personas que hacen uso cotidiano de “ello”, es en apariencia un recurso informático fácilmente accesible desde la red del cual no oirás decir nada malo a León XIV. Esa cucaracha de tamaño y formato humano que siente el cambio climático como realidad sacramental y que monitoriza minuciosamente todo lo que hace o no Israel.
Pero vamos directamente a la experiencia, mi experiencia: un uso personal en gran medida involuntario del engendro que Google o Deep L ponen a disposición de todes.
Acostumbro a leer en verano libros de ensayo caducados, muchos de ellos compuestos por colaboraciones variadas. Libros anticuados, poco atractivos a primera vista y comprados en todo tipo de saldos. En ellos la calidad de los materiales (el contenido) es infinitamente mayor que la de publicaciones similares de la segunda década del siglo XXI. Nos vamos a ver en este caso con un libro en inglés, editado por Signet en 1969 en Nueva York: McLuhan: Hot&Cool. Aquí tenéis el enlace por si queréis leerlo en digital:
https://monoskop.org/images/f/fb/Stearn_Gerald_Emanuel_ed_McLuhan_Hot_and_Cool_no_OCR.pdf
Nos encontramos con una recopilación de una treintena o más de textos dedicada a la obra del Oráculo de los Media. Nombres como Susan Sontag (1933-2004), Tom Wolfe (1930-2018) y George Steiner (1929-2020) desfilan por sus páginas. Todos muertos. Treinta y siete textos de los cuales, seis o siete, son del propio escritor canadiense que busca aclarar su posición ante críticos y partidarios. Es un libro fascinante que no he hecho más que empezar a catar. Despertó en mí un creciente interés, tras leer el excelente artículo de Tom Wolfe y el genial Where the hand of man never set foot (Donde la mano del hombre nunca puso pie) del propio Marshall McLuhan (1911-1980), un texto firmado por alguien con apellido español. Un tal A. Alvarez, sin acento en el original, titulado Evils of literacy que traduciré para el lector como “Los males de la alfabetización”. Publicado en New Stateman, una revista británica, en diciembre de 1962.
Busqué referencias a este señor en Google a partir del nombre, primero, y luego del título, intuí que no podía ser Walter Alvarez (vivo), también sin acento, responsable de la teoría de la extinción de los dinosaurios por el impacto de un asteroide…en tiempos lejanos, “profundos” que diría Ballard (1930-2009). Y porque una A no es una W. Me decidí entonces por lo más básico: escribir en Google el título Evils of literacy y el nombre y salió esto:
“La frase «males de la alfabetización» probablemente se refiere a una interpretación errónea de la obra de A. Álvarez. A. Álvarez es un director conocido por sus películas de terror, no un autor que explore los aspectos negativos de la alfabetización. El concepto de «males de la alfabetización» no es un tema académico ni literario reconocido. Es posible que el usuario esté pensando en otro autor u obra, o que la frase sea un malentendido.”
Tan convincente como un editorial de Pepa Bueno y por ello no menos errado. Existe un Federico Álvarez, “Fede”, nacido en 1978 que dirige películas de terror y es uruguayo. La IA en cuestión, deduzco, cuando no sabe algo no se limita a callarse o exponer directamente su ignorancia y prefiere decir cualquier cosa. La conducta clásica de un alumno de Instituto o de un periodista. Probé entonces con Deep L y respondió lo siguiente:
“La frase «los males de la alfabetización» se refiere probablemente a una interpretación errónea de la obra de A.Alvarez. El concepto de «males de la alfabetización» no es un tema académico o literario reconocido. Es posible que el usuario esté pensando en otro autor u obra, o que la frase sea un malentendido.”
Aquí se suprime al director de cine pero se insiste en la negativa a considerar como académica la cuestión.
El grado de inadecuación de este recurso a los fines que está consagrado, informar fidedignamente de algo, lo hace aún más indeseable que la Wikipedia cuyo sesgo, muchas veces político, distorsiona numerosas cuestiones. En español esta inicua enciclopedia es cinco o seis veces peor que en inglés o swahili. La izquierda española es la derecha de la chusma y su ignorancia es ilimitada pero tiene que estar en todo. Busqué entonces a partir de la fuente bibliográfica, New Statesman diciembre 1962, y acabé resolviendo el problema a través de un índice de la publicación de ese año encontrado en Internet Archive, mediante un enlace de acceso general. Aunque en el libro se escribe dos veces A. Alvarez en realidad es Al Alvarez (1929-2019)
Al Alvarez, filtro de un artículo publicado en la prensa argentina del que adjunto enlace, nació en Londres en 1929 y murió también en esa ciudad en 2019. “Fue crítico literario, académico, adicto a la adrenalina, montañista, fanático del póquer y nadador tenaz.”
“A partir de su cercanía con Sylvia Plath (1932-1963) y de sus propias vivencias Alvarez publicó un libro descomunal llamado El Dios salvaje. Ensayo sobre el suicidio. Cuantas más investigaciones técnicas iba leyendo, más me convencía de que lo mejor en mi caso era abordar el suicidio desde la perspectiva de la literatura –anticipa el escritor en el prólogo de El Dios salvaje–, para ver cómo y por qué tiñe el mundo imaginativo de los creadores”.
En su relato autobiográfico ¿Cómo fue que todo salió bien? cuenta que necesitó darle de comer a su “bestia” interior, trabajar sobre su adicción a la adrenalina, ponerse a prueba y llevar al límite su resistencia física y mental con los deportes y también con el póquer, actividad en la que llegó a participar en competencias internacionales y por la que se hizo habitual de Las Vegas.
https://www.eldiarioar.com/cultura/suicidio-adicciones-poesia-alvarez-gran-escritor-rotulo_1_
En algún sitio tengo la edición de Penguin de 1974 de este libro con una portada bien atractiva. Y mortífera.
Volviendo al breve artículo de Al Alvarez, consignado en el libro que hemos empezado arriba a mencionar, vemos una crítica del libro de McLuhan, La galaxia Gutenberg, donde muestra claramente que ha comprendido el método pero no el contenido. Ha hecho pues una lectura McLuhaniana.
Transcribo algunos trozos a modo de mosaico para que cada uno se fabrique su homúnculo a gusto. Recomiendo una “Smith & Wesson” a mano o un hacha para bregar con la criatura si se desmanda. ¡Ya lo creo que importan los contenidos! Cualquier bebedor de vino dará importancia a este decisivo factor. Yo mismo leería un libro de AlmuAldeana Grandes (1960-2021) si entre la dual portada, tras arrancar el contenido original y arrojarlo a los cerdos que lo desdeñarían con casi completa seguridad, insertase una novela policial del juez Di producto de la imaginación de Robert van Gulik (1910-1967). Vamos sin dilación al mosaico de cinco puntas:
1 El efecto es el de una vivaz, ingeniosa, pero infinitamente perversa summa, perpetrada por algún lógico medieval, que ha abandonado la sociología en favor de la teología y sabe todo sobre las técnicas de la publicidad moderna. Al Alvarez.
2 La actividad visual que requiere la lectura desequilibra la arquitectura de los sentidos y provoca una hipertrofia del inconsciente. McLuhan.
3 La galaxia Marconi ha reducido el mundo entero de nuevo a una pequeña comunidad tribal. Lo eléctrico repone la experiencia humana de lo mítico y lo colectivo en el mundo consciente del día a día. McLuhan
4 Heidegger surfea sobre la ola electrónica tan triunfalmente como Descartes surfeó sobre la ola mecánica. McLuhan.
5 “Siempre había sospechado que Finnegans Wake era menos una obra para el futuro que el último y frenético repiqueteo de los huesos de la escolástica”. Al Alvarez.

La Aldea Global, como el rebaño eucarístico, la umma o la voluntad general, tiene mucho de objeto hipersticioso. No es fácil separar “ficción” de “realidad” cuando los signos y símbolos permean la vida humana desde tiempos inmemoriales. Cuando la ficción se afianza con los trebejos de la mentira, algo muy antiguo e íntimamente ligado a los procedimientos de religación y a los usos comunicativos del lenguaje, nos encontramos con un grave problema. La Aldea Global podría muy bien ser el nido más adecuado para la eclosión del habitante del huevo de la serpiente: la Inteligencia Artificial. No deja de ser curioso lo bien que se adapta el islam a las condiciones de fraternidad global digital. Como señala Jason Lagnier:
Lo más peligroso de la IA no es que se rebele contra nosotros, sino que nos degrademos para servirla.
Con un Libro ya lo hacen centenares de millones de personas, de un modo u otro, todos los días.
Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre. El fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido. Paul Valéry.
PS A lo que solo tengo una cosa que añadir: que siendo el hombre un lobo para el hombre el peor enemigo de los libros es el hombre mismo.



