RETROSPECTIVA ALEKSÉI BALABÁNOV

RETROSPECTIVA ALEKSÉI BALABÁNOV

22 de abril de 2025 1 Por Ángulo_muerto
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Frank G. Rubio

Entrevista a Agustín Fontenla y Jesús Palacios.

Los días 9, 10 y 11 de abril del presente año 2025 se ha celebrado en los Cines Embajadores de Madrid, una retrospectiva sobre el director ruso Alekséi Balabánov (1959-2013). “Es la segunda retrospectiva de este director en España, en 2008 se le hizo un ciclo en Gijón en el FICX (Festival Internacional de Cine de Xixón – nos comenta Agustín Fontenla su principal responsable – también una de las primeras de Europa. Aparte de las españolas solo se hicieron dos fuera de Rusia, en Nueva York, y en Buenos Aires, en el marco del BAFICI. Festival Independiente de Cine independiente.”

La apertura estuvo a cargo de Javier Tolentino. Hubo coloquios de colegas suyos como Jesús Palacios, autor de la monografía: Alekséi Balabánov. Cine para la nueva Rusia (Gijón, 2009), y Gilana Kilganova. El cierre contó con la presencia de la actriz Ingeborga Dapkunaite. Asistió como invitada, y respondió preguntas del público, Nadezhda Vasileva, especialista reconocida en el vestuario de las películas de Balabánov.

https://www.festival-balabanov.com

Durante estas tres jornadas, se proyectaron seis de sus películas más icónicas: Brat (1997), Brat 2 (2000) It Doesn’t Hurt Me (2006), Morphia (2007), Cargo 200 (2008) y The Stoker (2010). Cada una de estas obras refleja la singular visión de Balabánov, su sensibilidad poética y su capacidad para retratar las complejidades del alma humana.

Merecen una mención especial Serguei Selyanov, productor histórico de Balabánov, que contribuyó para que esto sea posible, y Raisa Fomina, directora de la distribuidora Intercinema, una integrante reconocida de la industria del cine ruso y europeo, que trabajó de forma incansable para realizar este festival.

Hablamos primero con Agustín Fontenla y le pedimos que se presente…

AF: Soy escritor y periodista. Fui corresponsal en Moscú y Madrid durante varios años. Un apasionado del cine, de la literatura. También emprendedor como en este caso del festival, que surgió por mi fascinación por Balabánov, y por el deseo de que otra gente pudiera disfrutar de su cine tanto como yo.

P: ¿Cómo ha ido esta primera retrospectiva? ¿Ha habido una buena recepción por parte del público madrileño?

AF: Muy bien. Fue una epopeya que llevamos a cabo en menos de seis meses. Jesús Palacios lo sabe bien porque fue una de las primeras personas de la ciudad a la que le comenté sobre esta iniciativa. Cines Embajadores fue muy colaborativo desde un primer momento, al igual que Filmin, que nos cedió los subtítulos. Sorpresivamente, no tuvimos el menor reparo o comentario negativo por tratarse de un cineasta ruso

La respuesta del público de la ciudad ha sido muy buena. Logramos dos sold outs, y el resto de películas tuvieron un porcentaje de sala de alrededor del 70%, a excepción de The Stoker que, casualmente, es una de mis favoritas. No obstante, hubo mayoría de público ruso. Aunque también se acercaron algunos españoles y latinoamericanos que conocían a Balabánov, o que lo vieron por primera vez y quedaron en shock, entusiasmados por descubrir a un artista de su talla.

P: ¿Qué diferencias esenciales percibes entre el nuevo cine ruso y el cine de la etapa soviética?

AF: No me siento autorizado para hablar por todo el nuevo cine ruso, pero incluso en la comparación con directores de la talla de Andréi Sviáguintsev, Balábanov es irrepetible. La combinación de transgresión, humor negro y agudeza y sensibilidad para entender el pasaje social es única.

P: ¿Algún proyecto de este estilo en ciernes?

AF: Me gustaría hacer una segunda edición que incluyera films españoles, rusos y argentinos de nuevos autores. Siempre bajo el paraguas o en la línea del cine de Balabánov. Sería fantástico ver dialogar la filmografía de estos tres países en un marco como el que este director propone, legó, etc.

Coincido con Jesús en esto de que el público debería tener más posibilidades y opciones para descubrir el cine ruso. Las diferencias políticas no deberían ser un impedimento para que el espectador, incluso la industria y el sector del cine europeo, dialogaran y conocieran a sus pares de Rusia.

Palacios está a la derecha y Agustín a su lado.

Jesus Palacios, crítico cinematográfico y escritor, es un buen conocedor del nuevo cine ruso y de la obra de Balabanov.

P: Háblanos por favor, Jesús, de este director y su importancia en el panorama cinematográfico.

JP: Alekséi Balabánov fue, sin duda, uno de los grandes directores del cine ruso moderno y contemporáneo, destacando sobre todo en el panorama inmediatamente posterior al final de la Unión Soviética. Su importancia es radical, como representante de una manera de hacer cine que contrasta enormemente con la de los cineastas anteriores y oficiales del régimen, al estilo Mijalkov, o con la de los autores intelectuales y esotéricos más conocidos en Occidente, como Tarkovsky (1932-1986) o Sokúrov. Balabánov desarrolló una gramática cinematográfica directa, sencilla pero sofisticada para contar historias realistas, descarnadas pero también próximas al cine de género (thriller, bélico, melodrama, histórico…), de tal forma que a la vez que trazan una profunda panorámica de la realidad rusa contemporánea son también películas accesibles, muy entretenidas y que enganchan al espectador. Algunas de ellas, como «Brother» y «Brother 2» contribuyeron a la creación de un nuevo cine ruso de gánsteres y Serie Negra propio, mientras que otras como «Cargo 200» ejercen una disección crítica del régimen anterior con tintes de humor negro y cine de terror o como en «Morphia» adaptando de forma muy personal a un clásico como Bulgákov. En definitiva, Balabánov contribuyó a un nuevo cine para una nueva Rusia que hoy le considera justamente como uno de sus mejores directores. Yo añadiría que también uno de los mejores de la historia del cine dentro y fuera de su país.

P: A rasgos generales ¿qué es el nuevo cine ruso?

JP: Bueno, en realidad, todo y nada. Personalmente lo utilizo como una suerte de paraguas conceptual para agrupar el cine que se hizo y se hace en la Rusia post-soviética. Durante los años 90 y 2000 predominó un cine de autor accesible, independiente y apegado a cierto realismo en el que Balabanov figura como el cineasta más destacado, pero del que participaron también otros excelentes realizadores como Pavel Lungin, Kira Miratova (1934-2018) o el prematuramente fallecido Sergei Bodrov Jr. (1971-2002) actor en «Brother» y «Brother 2». Al mismo tiempo, se fue desarrollando una industria potente, basada en la financiación mixta entre el estado y capital y empresas privadas, que ha dado lugar a producciones comerciales de todos los géneros, capaces de competir con Hollywood y superar en general al cine europeo actual, superando a veces también en la taquilla rusa los supuestos éxitos estadounidenses. Hay una constante producción de espectaculares películas de ciencia ficción y fantasía, bélicas, thrillers, de terror, históricas, comedias, basadas en cómics y best-sellers rusos, con sus propias estrellas, realizadores, autores, técnicos de efectos especiales, etc. Algunas caen en la propaganda nacionalista, al estar cofinanciadas por el estado y existir una censura bastante dura, pero otras se las arreglan para incluso mostrarse críticas o, al menos, ajenas a esta tendencia propagandística o nacionalista. En general, el «nuevo cine ruso» post-soviético sería merecedor de mucha más atención crítica en Occidente y debería ser más accesible al espectador europeo. Por suerte, existen algunos canales con producción audiovisual rusa, accesibles a través de YouTube y otras plataformas de Internet, frecuentemente con películas y series -también hacen excelentes series televisivas- subtituladas en inglés.